El robot
humanoide se enamoró de una mujer de carne y hueso. El romance fue tórrido y
breve. Ella lo abandonó a causa de una disfunción en su reactor de fusión nuclear de bolsillo.
En un sótano húmedo buscó el manuscrito perdido de Franz Kafka; lo encontró en un armario oculto dentro de una caja de zapatos. Leyó con expectación las doscientas hojas emborronadas, concluyó la lectura después de cuatro horas con un dejo de placer. Decidió quemar el libro, atendiendo la última voluntad del escritor. Sergio F. S. Sixtos
Jejeje, es decir que lo de ella no fue amor verdadero: en las buenas y en las malas. Lo encontré divertido.
ResponderEliminarTal vez sólo fue un capricho por la nueva tecnología.
EliminarHay muchas personas que sufren del mismo desarreglo jejeje!!!!
ResponderEliminarCreo que los robots no serán las parejas perfectas.
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