En un sótano húmedo buscó el manuscrito perdido de Franz Kafka; lo encontró en un armario oculto dentro de una caja de zapatos. Leyó con expectación las doscientas hojas emborronadas, concluyó la lectura después de cuatro horas con un dejo de placer. Decidió quemar el libro, atendiendo la última voluntad del escritor. Sergio F. S. Sixtos
En los momento críticos apreció más lo que disfrutaba en circunstancia favorables :)
ResponderEliminarTal vez así sea en el fin de los tiempos, abrazos.
ResponderEliminar